viernes, 22 de junio de 2018

Primera Semana. lectura 1.

Ficha de lectura N° 1
TEMA GENERADOR
Enfoque socio - Critico
REFERENTES TEORICOS PRACTICOS:
·         Acción social transformadora.
·         Interacción sujeto – objeto.
·         Reconstrucción de nuevos significados.
DATOS DE LA FUENTE
TEXTOS
Pedagogía y Políticas de la esperanza (2003).
PAGINAS
63 – 86;  173 – 209   
Autor (res):
Giroux Henry
EDITA
Amorrouti Editores (Buenos Aires).
Sinopsis:
Lo interesante: 
    En este contexto se presenta una mirada intelectual referente a lo interesante guardado dentro de la escuela de Francfort.

     En tal sentido, de allí podemos resaltar la crisis de la razón está vinculada a la de la ciencia y la crisis más general de la sociedad. Horkheimer (1972) sostuvo que el punto de partida para entender «la crisis de la ciencia depende de una teoría correcta de la presente situación social» (pág. 9). En esencia, esta afirmación se refiere a dos aspectos cruciales del pensamiento de la Escuela de Francfort. En primer lugar, sostiene que la única solución a la crisis actual radica en desarrollar una idea más plenamente consciente de la razón, que abarque tanto la noción de crítica como el elemento de voluntad humana y acción transformadora. Segundo, implica encomendar a la teoría la tarea de rescatar a la razón de la lógica de la racionalidad tecnocrática o el positivismo.

     Comprender la realidad significa comprender lo que las cosas realmente son, y esto, a su vez, implica rechazar su mero carácter fáctico. El rechazo es tanto el proceder del pensamiento como el de la acción (. ..) De tal modo, el pensamiento dialéctico se vuelve negativo en sí mismo. Su función consiste en quebrar la autoconfianza y el autoconformismo del sentido común, socavar la siniestra fe en el poder y el lenguaje de los hechos, demostrar que la falta de libertad está a tal extremo en el núcleo de las cosas, que el desarrollo de sus contradicciones internas conduce necesariamente al cambio cualitativo.

     Por otra parte, el positivismo disuelve la tensión entre potencialidad y actualidad en todas las esferas de la existencia social. Así, bajo la apariencia de la neutralidad, el conocimiento científico y cualquier teoría son racionales con la condición de ser eficientes, económicos o correctos. En este caso, una noción de corrección metodológica subsume y devalúa el complejo concepto filosófico de verdad.
Lo positivo: 
     En referente a la lectura relacionada a la escuela de Francfort,  la razón no quedó despojada de manera permanente de sus dimensiones positivas. Marcuse, por ejemplo, creía que contenía un elemento crítico y aún era capaz de reconstituir la historia, o, tal como él lo expresaba, «la razón representa la potencialidad más elevada del hombre y la existencia; una y otro se pertenecen recíprocanicnte».

     La lógica del pensamiento positivista (aunque en diversas formas) representa el impulso teórico fundamental que hoy modela la teoría y la práctica educativas.

     Lo importante es señalar que las categorías fundamentales del desarrollo histórico social están en discrepancia con el acento positivista en lo inmediato o, en términos más específicos, en lo que pueden expresarse, medirse y calcularse según fórmulas matemáticas precisas.
      En otro orden de ideas, la llamada Escuela de Frankfurt ha estado formada por grupos de filósofos, estudiosos de las ciencias sociales, que han aspirado a una transformación social y política de la sociedad, pero que han sido inconformes con los planteamientos convencionales que en el terreno político han propuesto: la social democracia y el marxismo ortodoxo; y, así mismo, en el campo científico han disentido profundamente de los empiristas o positivistas lógicos y del racionalismo.

      Se mantuvo firme en el recurso a los procedimientos racionales de acceso a la realidad pero concibió una “racionalidad crítica” como saber racional que denuncia lo que hay de irracionalidad en la historia y en la sociedad. Rechazó asimismo las pretensiones del positivismo (neopositivismo, empirismo o fenomenismo) de identificar el conocimiento con la ciencia (cientifismo), y considerar a ésta como un conocimiento objetivo (objetivismo).

     Se trata de un rechazo a todo intento de reducir cualquier forma de conocimiento a conocimiento sólo de hechos, absteniéndose de cualquier tipo de valoración –positiva o negativa– de los mismos. Esto por cuanto, el identificar lo real con lo racional y el absolutizar los hechos, conducen a una misma conclusión: la aceptación y no la crítica de la realidad, actitud tenida por común entre todas las formas de la teoría clásica y cuestión que la causa revolucionaria no admite por ningún motivo.

    La obra de la Escuela de Francfort es un aporte fundamental para los educadores que quieren ayudar a los alumnos a pensar y luchar en favor de un mundo mejor.

Lo discutible: 
La postura de la Escuela de Francfort en cuanto a la relación entre la teoría y los estudios empíricos contribuye a echar luz sobre su visión de la teoría y la práctica. Una vez más, la teoría crítica insiste en que ambas están interrelacionadas, pero advierte en contra de invocar una unidad especiosa.

     De tal modo, la teoría actúa como un conjunto de herramientas ineluctablemente afectadas por el contexto en que se aplican, pero nunca puede reducirse a ese contexto. Tiene su propia distancia y finalidad, su propio elemento de práctica. El elemento crucial, tanto en su producción como en su uso, no es la estructura a la que apunta, sino los agentes humanos que la utilizan para dar sentido a su vida.
En este mismo orden de ideas, La Escuela de Frankfurt, plantea la posibilidad de una renovación epistemológica de las ciencias sociales y humanas, las cuales deben recurrir a la comprensión hermenéutica como identificación entre sujeto y objeto para fines de expresión, en lugar de la explicación científica como distanciamiento crítico-objetivante entre sujeto y objeto.

Síntesis critica de la lectura teniendo en cuenta la práctica pedagógica de la gestión escolar:

     En la actualidad la pedagogía crítica no puede ser entendida por fuera de los procesos de movilización política articulada a una sensibilidad ética que reconoce las condiciones existentes de desigualdad y de exclusión presentes en los procesos de formación. Aporta la pedagogía crítica la dimensión pública de la educación y su poder instituyente basado en principios de reconocimiento, igualdad y justicia social, destacando su potencia emancipadora en la consolidación de prácticas, en el fortalecimiento de sujetos y en la movilización de acciones en torno a la defensa del derecho a la educación.

     De lo cual, en esa medida es concebida la educación como un bien público destinado para todos, en donde los intereses de la comunidad son fundamentales para la formulación y concreción de políticas.

De acuerdo a la lectura y a lo vivido en la actualidad, Se engloba así que la Teoría Crítica es una teoría que al mismo tiempo que aspira a una comprensión de la situación histórico-cultural de la sociedad, aspira también a convertirse en la fuerza transformadora de la misma en medio de las luchas y las contradicciones sociales

Otros textos que se articulan en la lectura.

     La experiencia, ya sea la del investigador o la de otros, no brinda de por sí ninguna garantía de que suscitará las ideas necesarias  de hacerla transparente para sí misma. En otras palabras, si bien es indiscutible que la experiencia puede proporcionarnos conocimiento, también lo es que este puede distorsionar, más que iluminar, la naturaleza de la realidad social. Lo central en este punto es que el valor de cualquier experiencia «no dependerá de la experiencia del sujeto sino de las luchas para determinar cómo se interpreta y define esta» (Bennett, 1980, pág. 126). Por otra parte, la teoría no puede reducirse a ser la dueña de la experiencia, autorizada a dar recetas a la práctica pedagógica.

    Es notorio que casi todas las teorías de la educación social son demasiado cognitivas. Carecen de una psicología profunda, así como de la valoración de una sensibilidad que destaque la importancia de lo sensual y lo imaginativo como dimensiones centrales de la experiencia escolar. La noción de psicología profunda de la Escuela de Francfort, en especial tal como se presenta en la obra de Marcuse, abre nuevos espacios para desarrollar una pedagogía crítica.

     En otras palabras, alude a la necesidad de crear nuevas categorías de análisis, que permitan a los educadores conocer mejor el modo en que docentes, alumnos y otros trabajadores de la educación se convierten en parte del sistema de reproducción social y cultural, especialmente tal como actúa mediante los mensajes y valores que se constituyen por intermedio de las prácticas sociales del curriculum oculto (Giroux, 1981c).
      Si admiten la necesidad de una psicología social crítica, los educadores pueden comenzar a ver cómo se constituyen las ideologías e identificar y reconstruir luego las prácticas y los procesos sociales que rompen las formas existentes de dominación social y psicológica, en vez de prolongarlas. La tarea de traducir la obra de la Escuela de Francfort en términos que informen y enriquezcan la teoría y la práctica educativas será difícil, en especial porque cualquier intento de usar esa obra tendrá que comenzar por comprender que tiene imperfecciones y que, además, no puede imponerse como una grilla a una teoría de la educación social.





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