Ficha de lectura N° 1
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TEMA
GENERADOR
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Enfoque
socio - Critico
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REFERENTES
TEORICOS PRACTICOS:
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Acción social transformadora.
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Interacción sujeto – objeto.
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Reconstrucción de nuevos
significados.
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DATOS
DE LA FUENTE
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TEXTOS
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Pedagogía y Políticas de la esperanza
(2003).
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PAGINAS
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63 – 86; 173 – 209
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Autor (res):
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Giroux Henry
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EDITA
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Amorrouti Editores (Buenos Aires).
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Sinopsis:
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Lo
interesante:
En este contexto se presenta una
mirada intelectual referente a lo interesante guardado dentro de la escuela
de Francfort.
En tal sentido, de allí podemos resaltar la crisis de la razón está
vinculada a la de la ciencia y la crisis más general de la sociedad.
Horkheimer (1972) sostuvo que el punto de partida para entender «la crisis de
la ciencia depende de una teoría correcta de la presente situación social»
(pág. 9). En esencia, esta afirmación se refiere a dos aspectos cruciales del
pensamiento de la Escuela de Francfort. En primer lugar, sostiene que la
única solución a la crisis actual radica en desarrollar una idea más
plenamente consciente de la razón, que abarque tanto la noción de crítica
como el elemento de voluntad humana y acción transformadora. Segundo, implica
encomendar a la teoría la tarea de rescatar a la razón de la lógica de la
racionalidad tecnocrática o el positivismo.
Comprender la realidad significa comprender lo que las cosas realmente
son, y esto, a su vez, implica rechazar su mero carácter fáctico. El rechazo
es tanto el proceder del pensamiento como el de la acción (. ..) De tal modo,
el pensamiento dialéctico se vuelve negativo en sí mismo. Su función consiste
en quebrar la autoconfianza y el autoconformismo del sentido común, socavar
la siniestra fe en el poder y el lenguaje de los hechos, demostrar que la
falta de libertad está a tal extremo en el núcleo de las cosas, que el
desarrollo de sus contradicciones internas conduce necesariamente al cambio
cualitativo.
Por otra parte, el positivismo disuelve la tensión entre potencialidad
y actualidad en todas las esferas de la existencia social. Así, bajo la
apariencia de la neutralidad, el conocimiento científico y cualquier teoría
son racionales con la condición de ser eficientes, económicos o correctos. En
este caso, una noción de corrección metodológica subsume y devalúa el
complejo concepto filosófico de verdad.
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Lo
positivo:
En referente a la lectura relacionada
a la escuela de Francfort, la razón no
quedó despojada de manera permanente de sus dimensiones positivas. Marcuse,
por ejemplo, creía que contenía un elemento crítico y aún era capaz de
reconstituir la historia, o, tal como él lo expresaba, «la razón representa
la potencialidad más elevada del hombre y la existencia; una y otro se
pertenecen recíprocanicnte».
La lógica del pensamiento positivista (aunque en diversas formas)
representa el impulso teórico fundamental que hoy modela la teoría y la
práctica educativas.
Lo importante es señalar que las categorías fundamentales del
desarrollo histórico social están en discrepancia con el acento positivista
en lo inmediato o, en términos más específicos, en lo que pueden expresarse,
medirse y calcularse según fórmulas matemáticas precisas.
En otro orden de ideas, la llamada Escuela de Frankfurt ha estado
formada por grupos de filósofos, estudiosos de las ciencias sociales, que han
aspirado a una transformación social y política de la sociedad, pero que han
sido inconformes con los planteamientos convencionales que en el terreno
político han propuesto: la social democracia y el marxismo ortodoxo; y, así
mismo, en el campo científico han disentido profundamente de los empiristas o
positivistas lógicos y del racionalismo.
Se mantuvo firme en el recurso a los procedimientos racionales de
acceso a la realidad pero concibió una “racionalidad crítica” como saber
racional que denuncia lo que hay de irracionalidad en la historia y en la
sociedad. Rechazó asimismo las pretensiones del positivismo (neopositivismo,
empirismo o fenomenismo) de identificar el conocimiento con la ciencia
(cientifismo), y considerar a ésta como un conocimiento objetivo
(objetivismo).
Se trata de un rechazo a todo intento de reducir cualquier forma de
conocimiento a conocimiento sólo de hechos, absteniéndose de cualquier tipo
de valoración –positiva o negativa– de los mismos. Esto por cuanto, el
identificar lo real con lo racional y el absolutizar los hechos, conducen a
una misma conclusión: la aceptación y no la crítica de la realidad, actitud
tenida por común entre todas las formas de la teoría clásica y cuestión que
la causa revolucionaria no admite por ningún motivo.
La obra de la Escuela de Francfort es
un aporte fundamental para los educadores que quieren ayudar a los alumnos a
pensar y luchar en favor de un mundo mejor.
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Lo
discutible:
La postura de la Escuela de Francfort
en cuanto a la relación entre la teoría y los estudios empíricos contribuye a
echar luz sobre su visión de la teoría y la práctica. Una vez más, la teoría
crítica insiste en que ambas están interrelacionadas, pero advierte en contra
de invocar una unidad especiosa.
De tal modo, la teoría actúa como un conjunto de herramientas
ineluctablemente afectadas por el contexto en que se aplican, pero nunca
puede reducirse a ese contexto. Tiene su propia distancia y finalidad, su
propio elemento de práctica. El elemento crucial, tanto en su producción como
en su uso, no es la estructura a la que apunta, sino los agentes humanos que
la utilizan para dar sentido a su vida.
En este mismo orden de ideas, La Escuela
de Frankfurt, plantea la posibilidad de una renovación epistemológica de las ciencias
sociales y humanas, las cuales deben recurrir a la comprensión hermenéutica
como identificación entre sujeto y objeto para fines de expresión, en lugar
de la explicación científica como distanciamiento crítico-objetivante entre
sujeto y objeto.
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Síntesis critica de la lectura
teniendo en cuenta la práctica pedagógica de la gestión escolar:
En la actualidad la pedagogía crítica no
puede ser entendida por fuera de los procesos de movilización política
articulada a una sensibilidad ética que reconoce las condiciones existentes de
desigualdad y de exclusión presentes en los procesos de formación. Aporta la
pedagogía crítica la dimensión pública de la educación y su poder instituyente
basado en principios de reconocimiento, igualdad y justicia social, destacando
su potencia emancipadora en la consolidación de prácticas, en el
fortalecimiento de sujetos y en la movilización de acciones en torno a la
defensa del derecho a la educación.
De lo cual, en esa medida es concebida la
educación como un bien público destinado para todos, en donde los intereses de
la comunidad son fundamentales para la formulación y concreción de políticas.
De
acuerdo a la lectura y a lo vivido en la actualidad, Se engloba así que la Teoría
Crítica es una teoría que al mismo tiempo que aspira a una comprensión de la
situación histórico-cultural de la sociedad, aspira también a convertirse en la
fuerza transformadora de la misma en medio de las luchas y las contradicciones
sociales
Otros textos que se articulan en la
lectura.
La experiencia, ya sea la del investigador
o la de otros, no brinda de por sí ninguna garantía de que suscitará las ideas
necesarias de hacerla transparente para sí misma. En otras palabras, si
bien es indiscutible que la experiencia puede proporcionarnos conocimiento,
también lo es que este puede distorsionar, más que iluminar, la naturaleza de
la realidad social. Lo central en este punto es que el valor de cualquier
experiencia «no dependerá de la experiencia del sujeto sino de las luchas para
determinar cómo se interpreta y define esta» (Bennett, 1980, pág. 126). Por
otra parte, la teoría no puede reducirse a ser la dueña de la experiencia,
autorizada a dar recetas a la práctica pedagógica.
Es
notorio que casi todas las teorías de la educación social son demasiado
cognitivas. Carecen de una psicología profunda, así como de la valoración de
una sensibilidad que destaque la importancia de lo sensual y lo imaginativo
como dimensiones centrales de la experiencia escolar. La noción de psicología
profunda de la Escuela de Francfort, en especial tal como se presenta en la
obra de Marcuse, abre nuevos espacios para desarrollar una pedagogía crítica.
En otras palabras, alude a la necesidad de
crear nuevas categorías de análisis, que permitan a los educadores conocer
mejor el modo en que docentes, alumnos y otros trabajadores de la educación se
convierten en parte del sistema de reproducción social y cultural,
especialmente tal como actúa mediante los mensajes y valores que se constituyen
por intermedio de las prácticas sociales del curriculum oculto (Giroux, 1981c).
Si admiten la necesidad de una psicología
social crítica, los educadores pueden comenzar a ver cómo se constituyen las
ideologías e identificar y reconstruir luego las prácticas y los procesos
sociales que rompen las formas existentes de dominación social y psicológica,
en vez de prolongarlas. La tarea de traducir la obra de la Escuela de Francfort
en términos que informen y enriquezcan la teoría y la práctica educativas será
difícil, en especial porque cualquier intento de usar esa obra tendrá que
comenzar por comprender que tiene imperfecciones y que, además, no puede
imponerse como una grilla a una teoría de la educación social.
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